La Comisión de Pleno de Seguridad, Cultura y Carnaval del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha dictaminado este miércoles de forma favorable la nueva Ordenanza de Higiene Urbana, tras resolver las reclamaciones presentadas durante el periodo de exposición pública, con lo que el texto queda listo para su elevación al Pleno de este mes de septiembre para su aprobación definitiva.
La nueva regulación sustituirá a la normativa vigente desde hace dos décadas y adaptará el marco local a las directrices europeas, estatales y autonómicas en materia de residuos y economía circular, según detalló el concejal de Higiene Urbana y Carnaval, Héctor Alemán.
El texto, aprobado de forma inicial en el Pleno el pasado mes de abril y publicado en el Boletín Oficial de la Provincia el 6 de mayo, incorpora modificaciones estimadas tras el informe del Servicio Municipal de Limpieza. Estos cambios afectan a materias como el lenguaje inclusivo, la redacción y numeración de artículos, la delimitación de obligaciones para productores iniciales de residuos, la regulación de residuos industriales, la definición específica de eventos públicos y la eliminación del concepto de gran productor de envases de vidrio junto a la obligación de contar con contenedores privativos. Las demás alegaciones fueron desestimadas por estar ya recogidas en la norma o pertenecer a otros instrumentos.
Entre sus novedades de convivencia, la ordenanza incluye prohibiciones como no evitar las micciones de animales, sacudir alfombras o textiles hacia la vía pública desde ventanas y balcones o verter agua procedente de riegos o sistemas de climatización a la calle. Asimismo, endurece los requisitos para establecimientos, actividades económicas y organizadores de eventos públicos respecto a la prevención y separación de residuos en origen.
En la gestión de residuos, el marco normativo amplía la recogida selectiva e incorpora biorresiduos, aceites usados, textiles, muebles y restos de poda junto a las fracciones de vidrio, papel y envases. También prevé la opción de implantar la recogida puerta a puerta, contenedores con apertura electrónica vinculada a inmuebles o personas, obligaciones específicas para grandes productores y el principio de «quien contamina paga», además de incentivos fiscales por compostaje doméstico y un régimen sancionador para faltas leves, graves y muy graves.






