{"id":22664,"date":"2026-09-16T09:55:50","date_gmt":"2026-09-16T08:55:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nublo.tv\/?p=22664"},"modified":"2026-09-16T09:55:50","modified_gmt":"2026-09-16T08:55:50","slug":"la-aldea-de-san-nicolas-donde-todavia-manda-la-romeria-y-no-el-espectaculo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nublo.tv\/index.php\/2026\/09\/16\/la-aldea-de-san-nicolas-donde-todavia-manda-la-romeria-y-no-el-espectaculo\/","title":{"rendered":"La Aldea de San Nicolas, donde todav\u00eda manda la romer\u00eda y no el espect\u00e1culo"},"content":{"rendered":"<p>All\u00e1 por 2007 fui por primera vez a la Romer\u00eda de San Nicol\u00e1s de Tolentino. Han pasado casi veinte a\u00f1os y todav\u00eda recuerdo la impresi\u00f3n que me produjo descubrir una romer\u00eda que se celebraba en la tarde del d\u00eda de su Santo Patr\u00f3n. Aquello ya me llamaba poderosamente la atenci\u00f3n, sobre todo al compararla con otras fiestas patronales donde parece que el objetivo principal es buscar artistas de renombre, llenar escenarios y conseguir una gran afluencia de p\u00fablico. La Aldea apostaba, y sigue apostando, por algo que para m\u00ed tiene mucho m\u00e1s valor: la solidaridad, la tradici\u00f3n y la participaci\u00f3n de sus vecinos.<\/p>\n<p>Celebrar la romer\u00eda el propio d\u00eda de San Nicol\u00e1s de Tolentino le da una relevancia especial. No es un acto m\u00e1s dentro de un programa de fiestas, sino una celebraci\u00f3n directamente vinculada al patr\u00f3n, en la que los aldeanos y aldeanas salen a la calle para rendirle homenaje con sus ofrendas, su m\u00fasica y sus bailes. Por encima de todo, conserva ese car\u00e1cter popular que deber\u00eda ser la esencia de cualquier romer\u00eda.<\/p>\n<p>Durante estas dos d\u00e9cadas he podido comprobar c\u00f3mo la celebraci\u00f3n ha evolucionado y ganado popularidad entre quienes recorren las islas buscando nuestras tradiciones. Sin embargo, ha sabido conservar algo fundamental: sigue siendo cercana, familiar y participativa.<\/p>\n<p>M\u00e1s de una treintena de carretas llegaron este a\u00f1o hasta los pies de San Nicol\u00e1s de Tolentino procedentes de barrios, asociaciones culturales, empresas y colectivos. Muchas van acompa\u00f1adas por grupos de amigos, parrandas y grupos de baile que se incorporan de manera espont\u00e1nea a la comitiva. Esa espontaneidad es una de las cosas que la hacen especial. Aqu\u00ed todav\u00eda hay espacio para que alguien saque un instrumento, para que una parranda se forme alrededor de una carreta o para que quienes est\u00e1n viendo pasar la comitiva terminen formando parte de ella.<\/p>\n<p>Las carretas merecen tambi\u00e9n una menci\u00f3n especial. Muchas se convierten en aut\u00e9nticas muestras de imaginaci\u00f3n y creatividad, con alegor\u00edas relacionadas con la canariedad, nuestras costumbres, nuestra cultura, el mundo rural y nuestras tradiciones. Detr\u00e1s de ellas hay muchas horas de trabajo y dedicaci\u00f3n y, adem\u00e1s de transportar los alimentos de la ofrenda, cuentan parte de lo que somos y de d\u00f3nde venimos.<\/p>\n<p>Mi vinculaci\u00f3n con esta romer\u00eda comenz\u00f3 de una manera casual, a trav\u00e9s de esa \u00faltima carreta que tradicionalmente cierra la comitiva. En aquellos primeros a\u00f1os tuve la oportunidad de formar parte de la parranda \u201cSiempre los mismos\u201d, que re\u00fane a un buen n\u00famero de parranderos y parranderas y que, con su particular popurr\u00ed dedicado a La Aldea, consigue poner a bailar a pr\u00e1cticamente todo el que se encuentra alrededor. Qui\u00e9n no ha cantado alguna vez junto a ellos Soy aldeano, se\u00f1or o Vamos a la playa, canciones que se han convertido casi en parte de la banda sonora de esta celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay otro aspecto que merece ser puesto en valor: la forma en la que muchos aldeanos y aldeanas viven la tradici\u00f3n a trav\u00e9s de su vestimenta. Especialmente las chicas j\u00f3venes participan con indumentarias sencillas, adecuadas y muy bien portadas, alejadas de ese exhibicionismo carnal que, lamentablemente, empieza a hacerse demasiado habitual en algunas celebraciones que pretenden llamarse tradicionales. Aqu\u00ed encontramos, en muchos casos, elegancia, respeto y un verdadero inter\u00e9s por mantener una imagen vinculada a nuestras costumbres.<\/p>\n<p>Los hombres tampoco se quedan atr\u00e1s y son muchos los que optan por vestimentas sencillas y tradicionales. Evidentemente, siempre puede aparecer alguna cosa extra\u00f1a, como ocurre en cualquier romer\u00eda, pero creo que precisamente por eso hay que destacar lo bueno y no permitir que unas pocas excepciones oculten una realidad mucho m\u00e1s positiva.<\/p>\n<p>Tal vez uno de los secretos de la Romer\u00eda de San Nicol\u00e1s est\u00e9 en que quienes la viven siguen sinti\u00e9ndola como algo propio. No parece una celebraci\u00f3n pensada para convertirse en un espect\u00e1culo televisivo ni existe una obsesi\u00f3n por batir r\u00e9cords de asistencia, traer multitudes desde cualquier punto de la isla o convertirla en un escaparate para el visitante. Los verdaderos protagonistas siguen siendo los aldeanos y aldeanas, que disfrutan de su fiesta en familia, con sus vecinos y con quienes llegan desde fuera para compartirla con respeto.<\/p>\n<p>Eso es algo que deber\u00edamos aprender a valorar. Cuando una romer\u00eda empieza a dise\u00f1arse pensando m\u00e1s en la cantidad que en la calidad, cuando importa m\u00e1s cu\u00e1nta gente conseguimos traer que c\u00f3mo conservamos nuestras costumbres, corremos el riesgo de convertir una fiesta tradicional en un espect\u00e1culo donde quienes la han mantenido viva dejan de ser protagonistas.<\/p>\n<p>Por eso, cuando uno mira hacia La Aldea, no puede evitar pensar que por aqu\u00ed tambi\u00e9n deber\u00edan tomar nota. A ver si aprendemos a dejar de obsesionarnos tanto con llenar mesas y convocar a gente que viene \u00fanicamente a participar en la fiesta sin conocer ni respetar aquello que se est\u00e1 celebrando, y empezamos a confiar mucho m\u00e1s en nuestros propios vecinos, en las parrandas, en los grupos de baile, en las carretas y en quienes llevan a\u00f1os manteniendo vivas nuestras costumbres. Una romer\u00eda no es mejor porque re\u00fana a miles de personas, sino cuando quienes participan en ella saben por qu\u00e9 est\u00e1n all\u00ed.<\/p>\n<p>All\u00e1 por 2012 tuve tambi\u00e9n la oportunidad de implicarme en la organizaci\u00f3n del primer Baile de Taifas. Digo \u00abhicimos\u00bb porque estuve directamente involucrado en aquella iniciativa. En aquella primera edici\u00f3n participaron la Parranda G\u00e1ldar Lo Nuestro y la Parranda Pal Porr\u00f3n, de Lanzarote, demostrando que para hacer grande una fiesta no siempre hacen falta grandes escenarios ni nombres medi\u00e1ticos. Muchas veces basta con reunir a quienes aman nuestra m\u00fasica, nuestras costumbres y nuestra manera de entender la fiesta.<\/p>\n<p>Casi veinte a\u00f1os despu\u00e9s de aquella primera romer\u00eda sigo encontrando en San Nicol\u00e1s muchas de las cosas que espero encontrar cuando escucho hablar de una romer\u00eda: solidaridad, m\u00fasica, baile, convivencia, creatividad y participaci\u00f3n. La gente prepara sus carretas, representa nuestra canariedad, se viste para la ocasi\u00f3n, canta, baila y acompa\u00f1a a su Santo Patr\u00f3n sin necesidad de que nadie tenga que explicarle c\u00f3mo hacerlo.<\/p>\n<p>La Aldea no parece querer demostrarle nada a nadie. Simplemente celebra su romer\u00eda y permite que quienes llegan desde fuera puedan disfrutarla, pero sin dejar que sean ellos quienes marquen el rumbo de la fiesta. En tiempos en los que muchas celebraciones parecen empe\u00f1adas en parecerse unas a otras, conservar ese car\u00e1cter tiene un enorme valor.<\/p>\n<p>Una romer\u00eda puede crecer, hacerse conocida y recibir visitantes sin necesidad de dejar atr\u00e1s sus ra\u00edces. Puede convertirse en un referente sin perder su esencia y abrirse a quienes vienen de fuera sin desplazar a quienes llevan a\u00f1os manteni\u00e9ndola viva.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de casi veinte a\u00f1os sigo pensando lo mismo que aquella primera vez que llegu\u00e9 a La Aldea: hay romer\u00edas que se organizan para que la gente vaya a verlas y hay otras que se celebran porque quienes las viven necesitan sentirlas como suyas. La de San Nicol\u00e1s de Tolentino sigue estando mucho m\u00e1s cerca de las segundas.<\/p>\n<p>Una tradici\u00f3n no se conserva llen\u00e1ndola de gente, sino cuando una generaci\u00f3n es capaz de entreg\u00e1rsela a la siguiente sin arrancarle aquello que la hace reconocible. La Aldea ha sabido hacerlo, permitiendo que su romer\u00eda crezca y reciba visitantes sin dejar de poner en el centro a quienes la viven.<\/p>\n<p>Por eso merece ser mirada con atenci\u00f3n. No para copiarla, sino para entender que una fiesta no necesita ser m\u00e1s grande, m\u00e1s multitudinaria o m\u00e1s medi\u00e1tica para ser importante. Tambi\u00e9n puede serlo cuando consigue que quienes participan en ella sigan sinti\u00e9ndola como algo propio.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, cuando termina la romer\u00eda y se apagan los \u00faltimos sonidos de las parrandas, no queda solamente una cifra de asistentes ni una imagen para recordar. Queda la memoria de quienes estuvieron, el trabajo de quienes prepararon sus carretas, las voces de quienes cantaron y los pasos de quienes bailaron.<\/p>\n<p>Hay romer\u00edas que pasan por un municipio y otras que terminan formando parte de su historia. La de San Nicol\u00e1s de Tolentino es de estas \u00faltimas. Ha sabido abrirse sin desdibujarse, evolucionar sin renunciar a sus ra\u00edces y seguir siendo una fiesta que sus protagonistas sienten como suya.<\/p>\n<p>Una fiesta puede tener miles de espectadores, pero cuando consigue conservar ese sentimiento de pertenencia, tiene algo que ninguna cifra puede medir: tiene alma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>All\u00e1 por 2007 fui por primera vez a la Romer\u00eda de San Nicol\u00e1s de Tolentino. Han pasado casi veinte a\u00f1os y todav\u00eda recuerdo la impresi\u00f3n que me produjo descubrir una romer\u00eda que se celebraba en la tarde del d\u00eda de su Santo Patr\u00f3n. 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