El Ayuntamiento de Santa Brígida, a través de la Concejalía de Parques y Jardines, ha culminado la tala de urgencia de un ejemplar de pino canario situado en la intersección de la calle Castaño Alto con la calle Calvo Sotelo, ante la amenaza de caída y el peligro para peatones, conductores y viviendas.
La actuación se ha llevado a cabo tras los análisis periciales y las inspecciones de campo de los servicios técnicos y la empresa adjudicataria Acciona Medio Ambiente, así como tras las quejas y avisos recibidos de los vecinos de la zona sobre las condiciones del ejemplar.
La operación se ha desarrollado sin incidencias operativas ni daños materiales, dando respuesta a una situación de riesgo extremo que hacía inaplazable la retirada del árbol para preservar la seguridad.
Valoración técnica
El dictamen técnico determinó que el árbol, de unos 15 metros de altura y 0,50 metros de diámetro de tronco, presentaba un Potencial de Fallo clasificado como Muy Alto que, combinado con una Diana de ocupación Constante, situaba el riesgo de accidente en un nivel de extrema gravedad según las metodologías de Evaluación Visual del Arbolado.
La inspección dictaminó que el ejemplar sufría una inclinación del tronco respecto a la vertical orientada hacia la calzada y las fincas colindantes. El árbol transmitía su peso y empujes mecánicos sobre un muro perimetral de mampostería con importantes fisuras, fracturas y deterioro, cuya estructura actuaba como un tope lateral inestable. A esto se sumaba el volumen de la copa, que actuaba como una superficie de vela frente al viento.
La ubicación en un parterre de reducidas dimensiones limitaba el desarrollo y anclaje del sistema radicular, imposibilitando el trasplante. Las podas de aclarado o la instalación de tirantes resultaban insuficientes y la tala controlada se determinó como la alternativa viable.
A pesar de que el pino canario es una especie protegida y forma parte de la identidad natural de las islas, la normativa y la responsabilidad institucional obligan a adoptar estas medidas cuando se compromete la seguridad.
Tras la retirada del arbolado, los servicios operativos municipales evaluarán el estado del muro perimetral y planificarán intervenciones de adecuación paisajística en el espacio.







