El CECOES 112 y la Dirección General de Emergencias participaron en jornadas científicas sobre el Aluvión de 1826 en Gran Canaria, del 22 al 24 de septiembre.
El director del CECOES 112 Canarias, Moisés Sánchez, y la jefa del Servicio de Protección Civil y Atención en Emergencias, Montserrat Román, analizaron la evolución de la gestión integral de emergencias, comparando el desastre de 1826 con las capacidades actuales.
El encuentro, organizado por la Asociación por la Memoria del Aluvión de 1826 (AMA), se desarrolló en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria durante tres días.
Durante las jornadas, se abordó la planificación, alerta y organización de la respuesta de protección civil, mientras que desde el CECOES 112 se expuso cómo esa planificación se traduce operativamente en información compartida, activación y seguimiento de recursos.
El Aluvión de 1826, considerado el peor desastre meteorológico documentado en Canarias, dejó 298 víctimas mortales y más de 600 viviendas destruidas en Tenerife. En 1826 no existían sistemas de alerta ni coordinación institucional, y la respuesta era local y comunitaria.
«No se puede eliminar el peligro, pero sí reducir sus consecuencias mediante conocimiento, anticipación, alerta, coordinación y autoprotección», apuntó Montserrat Román.
La exposición y vulnerabilidad de la sociedad canaria han cambiado radicalmente: hoy hay más población, infraestructuras y dependencia de servicios esenciales. Se pusieron como ejemplo otros episodios recientes, como el paso de la tormenta Delta en 2005 o de la tormenta tropical Hermine en 2022.
El salto clave ha sido pasar de la reacción a la gestión integral del riesgo, con fases de predicción, interpretación, decisión, alerta, coordinación y recuperación. Ahora se cuenta con la predicción y vigilancia meteorológica avanzada, sistemas de alerta masiva y coordinación multinivel.
El sistema actual permite anticipar y preparar la respuesta con varios días de antelación, priorizando la protección de las personas, los servicios esenciales y las infraestructuras críticas.
«La comunicación efectiva y la protección de recursos críticos son clave en la preparación y coordinación», subrayaron los ponentes.
La diferencia fundamental entre 1826 y hoy radica en que, aunque el peligro meteorológico persiste, la sociedad actual está mucho más expuesta por la concentración de personas y bienes, pero también mucho mejor preparada gracias a la anticipación, la tecnología y la capacidad de respuesta.
El encuentro científico arrancó el 22 de septiembre con la presentación oficial y ponencias sobre el contexto histórico, lluvias e inundaciones en Canarias, y ciclones tropicales.
La última jornada, el 24 de septiembre, incluyó la proyección del documental «El Aluvión de 1826» y una mesa redonda con todos los ponentes.







