El Festival Internacional de Cine de Realidad DOCanarias, celebrado en Tenerife, estrenó el pasado 14 de septiembre el documental La Berma, del director grancanario Agustín Domínguez, en la Sala Timanfaya de Puerto de la Cruz.
La proyección tuvo lugar dentro de la sección Tercera Orilla, que reúne producciones que han participado en los laboratorios del certamen y que ejemplifican el papel de Canarias como territorio de conexión entre continentes.
El proyecto, que cuenta con el patrocinio de la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, se gestó en 2020. Domínguez recuerda que en ese momento llegó «con una foto de la protagonista, porque la había conocido a través de la prensa, en plena pandemia, y mucho más no tenía en las manos». La historia de Yauguiha Mohamed Embarec, sin embargo, merecía ser contada.
La película narra la vida de esta joven refugiada saharaui, que trabaja en el desminado de la barrera militar operativa más larga del planeta: un muro de 2.720 kilómetros que separa, en el territorio de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), la zona administrada por Marruecos de la controlada por el Frente Polisario, conocido como «muro de la vergüenza».
Según relata el director, a partir de ahí comenzó «toda una tutorización por parte de los profesores durante un año», hasta que llegó el momento de rodar. Durante el periodo de investigación y desarrollo, el proyecto obtuvo nueve premios tras recorrer diversos festivales en varios países latinoamericanos.
Domínguez describe la película como un trabajo hecho «con muchísima ilusión, con muchísimas ganas de devolverle al pueblo saharaui todo lo que yo he aprendido desde la primera vez que visité los campamentos en el año 1998, sobre todo a la mujer saharaui». Para el cineasta, «la mujer saharaui lo es todo en los campamentos de refugiados, donde se ha rodado esta película».
El director recuerda que en 1975, con la Marcha Verde, «muchos saharauis se ven obligados a huir hacia el desierto y es la mujer la que se encarga de todo: primero de montar las haimas, buscar la fórmula de sobrevivir en medio del desierto y, a medida que va creciendo la población, la educación y todo lo que conlleva. Es una sociedad matriarcal. Todo está gestado por la mujer».
En ese contexto, según Domínguez, adquiere aún más valor la faceta que desarrolla Yauguiha: «Veo esta nueva faceta de una mujer saharaui que se dedica a quitar minas y, encima, logra ser la primera mujer líder que tiene bajo su responsabilidad la labor del desminado y del cuidado de una cuadrilla de hombres y mujeres. Creí que no se podía quedar en la nada, porque lo que no se ve no existe».
El realizador grancanario señala que su intención es que la película «conecte con el público y que cada uno piense lo más oportuno, porque no pretende ser un panfleto político, pero evidentemente sí me gustaría despertar la conciencia de la gente que la vea».
El estreno llega un día después de la aprobación, en el Congreso de los Diputados, de la devolución de la nacionalidad española a los saharauis nacidos en el Sáhara Occidental bajo administración española y a sus descendientes. Domínguez considera esta medida «lo más justo» y cree que «puede ser el primer paso para hacer justicia y enmendar esta deuda histórica».
La película cierra así un ciclo de más de cinco años de estudios y grabaciones, desde el proyecto inicial presentado en los laboratorios del festival hasta este resultado final. El próximo año, Domínguez y su equipo prevén presentarla en FiSáhara «para que toda la población refugiada que está en los campamentos pueda disfrutar de este trabajo, que está hecho para visibilizar lo que están viviendo ellos ahí».
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