La Dirección General de Energía del Gobierno de Canarias ha autorizado la modernización de nueve grupos de generación eléctrica situados en Gran Canaria, Tenerife, La Palma y Lanzarote, dentro del primer concurso de concurrencia aprobado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) para renovar la generación eléctrica de Canarias.
Los grupos, que ya están en funcionamiento, serán sometidos a mejoras técnicas para aumentar sus garantías de servicio, sin que ello suponga un incremento de la potencia actual de las centrales. En conjunto, suman 374,52 megavatios (MW).
Las intervenciones ya han comenzado con la autorización de la turbina de gas de Punta Grande, en Lanzarote (19,6 MW), y se extenderán a las centrales de Barranco de Tirajana (169,7 MW) y Jinámar (64,6 MW), en Gran Canaria; Granadilla (107,9 MW), en Tenerife; y Los Guinchos (12,6 MW), en La Palma.
Las obras contemplan la sustitución integral de motores, rotores, sistemas de control y equipos auxiliares, alargando la vida útil de los grupos en instalaciones como Los Guinchos, en La Palma. En los ciclos combinados de Gran Canaria y Tenerife, la tecnología actualizada mejorará además la capacidad de recuperación del sistema eléctrico insular en caso de producirse una pérdida total o parcial del suministro.
La renovación de estos 374 MW permitirá adaptar los motores para que funcionen como respaldo ágil y eficiente de las fuentes renovables. Las mejoras técnicas reducirán los tiempos de arranque de las centrales y permitirán operarlas con mínimos técnicos más bajos, lo que facilitará reducir el uso de combustibles fósiles cuando haya sol o viento disponible en la red.
El consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano H. Zapata, subrayó la importancia de estas autorizaciones para proteger a la ciudadanía ante fallos de suministro: «Canarias no puede permitir que la obsolescencia de los equipos ponga en riesgo la luz en los hogares ni la actividad de nuestras empresas».
Zapata explicó que «no estamos incorporando nueva potencia, sino actuando sobre grupos que ya existen para mejorar técnicamente sus instalaciones y prolongar su vida útil. Una actuación necesaria porque necesitamos mantener una capacidad de respaldo fiable mientras avanzamos en la transformación del sistema eléctrico».
«Nuestro objetivo final sigue siendo el mismo: una Canarias más sostenible y menos dependiente de los fósiles. Pero la transición ecológica debe hacerse con responsabilidad y rigor, garantizando que la red eléctrica sea sólida, moderna y capaz de proteger a la población», concluyó Zapata sobre estas actuaciones.
La Consejería de Transición Ecológica y Energía trabaja en una estrategia integral para garantizar la seguridad del suministro eléctrico en Canarias, que combina actuaciones de emergencia con medidas estructurales para transformar el sistema energético, además del fomento de las energías limpias y el almacenamiento energético.
«Cuando se trata de energía, no hablamos de actuaciones aisladas, sino de avanzar en todos los frentes», explicó Zapata.
Según detalló, «declaramos una emergencia energética y medidas para garantizar el suministro, conseguimos que el Ministerio aprobase el concurso para la renovación de grupos y centrales, convocamos un segundo concurso para cubrir las necesidades no cubiertas, trabajamos para el refuerzo y modernización de las redes y reforzamos las interconexiones entre islas (Tenerife-La Gomera)».
Al mismo tiempo, según Zapata, «impulsamos las energías renovables, incorporando en apenas 3 años 232 MW de potencia renovable, un 24%, e impulsando el autoconsumo y pasando de contar con un 19,3% de penetración de renovables a un 23%».
Esta estrategia se refuerza también «con un trabajo importante de fomento del almacenamiento para aprovechar toda esa energía, tanto con el uso y regulación de las baterías como con las futuras centrales de hidrobombeo de Salto de Chira o en Güímar», añadió el consejero.
«Más generación de respaldo, más renovables, mejores redes y más almacenamiento. Esa es la combinación que necesitamos para garantizar la seguridad energética de Canarias y avanzar hacia un sistema cada vez más limpio y moderno», concluyó Mariano H. Zapata.






